sábado, 18 de junio de 2011

El momento de la Verdad; que pasará con la Función de RR.HH?

Buenas tardes a tod@s,

Hoy me decido a escribir, aunque tengo tantas cosas que decir que no sabría por donde empezar.

Quizás me voy a volcar con la situación del sector de los recursos humanos, tanto en empresas de servicios como en los departamentos de las empresas finales.

La crisis está azotando de lo lindo en todos los sectores, pero en el sector de servicios de recursos humanos, es quizás donde más se esté notando.

Hoy en dia, es muy dificil encontrar empresas del sector que respeten unas minimas reglas de compromiso con la calidad y el cliente. Cuenta más la factura a final de mes que los procedimientos, medios y conocimientos que debemos poner a disposición de nuestros clientes.

Nuestro sector, el de los recursos humanos, es un sector realmente disperso, multidisciplinar y que reune gran disparidad de criterios. No tenemos una única forma de trabajar ni tampoco unos procedimientos estandarizados que garanticen que lo que hacemos sirva ahora, mañana y en cualquier lugar.

Esto ha generado una crisis tan profunda en la función que ni sé que consecuencias puede traer.

Sabemos por nuestra propia experiencia que las empresas, organizaciones, han tendido, en su mayoría, a defender la estructura de costes frente a las políticas estratégicas de recursos humanos.

Como os decía en mi artículo, "El Jardinero Fiel", sino cuidamos la savia de nuestras organizaciones, sino establecemos políticas de "jardinería" especializada, nos encontraremos con una empresa sin rumbo y con sus principales activos en "baja". Si esto está sucediendo ahora, me temo que el futuro que se plantea es muy incierto, puesto que las organizaciones que han decidido prescindir de una política estratégica de rh, y por tanto, han dejado de confiar en consultores expertos, ya sean internos o externos, se pueden encontrar fuera del mercado a medio-largo plazo.

Y estar fuera del mercado significa no haber cuidado bien nuestra planta. Puesto que estará al borde la muerte o la desaparición (vía compra externa) habiendo perdido una gran oportunidad de reorganizarnos y hacerlo mejor. Para eso, es necesario contar en nuestras organizaciones con profesionales formados, cualificados y caros. Ya sean externos o internos.

No valen medios proyectos, o cuestiones incompletas motivadas por el precio bajo. Lo barato sale caro a la larga y creo sinceramente que en el Jardinero que te cuida la planta no debes escatimar. Debes confiar en personas y organizaciones que puedan ofrecerte servicio de calidad y procedimientos contrastados y esto no se vende a éxito ni tampoco al coste.

Siento que no hemos aprendido nada de la crisis, puesto que no podemos presionar via precios siempre. Hay un límite y este ya lo hemos sobrepasado.

Ciertamente estoy preocupado por el desprestigio de la función.
Personalmente no quiero ver personas derrotadas, por que un Jardinero derrotado es igual a una planta muerta
No quiero ver a personas ni empresas de servicios en recursos humanos, devaluando tanto su trabajo como para regalarlo.
No quiero volver a ver los foros de discusión vacíos.
Quiero ver personas con liderazgo firme, con ilusión e ideas. Comprometidas con su organización, con su planta. Con su tarea de Jardinero.
Quiero ver empresas y organizaciones que saben y comprenden el valor de esta profesión.
Quiero ver una asociación como AEDIPE moviendose ya para conseguir recuperar el prestigio de la función
Quiero ver un decalogo de actuación
Quiero ver como podemos ser un colectivo, en donde podamos hacer cosas iguales en diferentes momentos y lugares.
Quiero ver a personas motivadas, creyendo en las personas, viviendo por y para las personas. Porque las personas son las organizaciones.

Amigos y amigas, estamos ante el momento de la verdad de nuestra función.

Queremos seguir siendo los Jardineros especializados de nuestras organizaciones?

Salu2

martes, 14 de junio de 2011

Listas Abiertas en la Comunidad de Madrid

Hola a tod@s,

Hoy escribo una breve referencia a una noticia que he leido en elmundo.es, referente al discurso de investidura de Esperanza Aguirre.

Debo decir que me ha sorprendido leer los siguiente;

"Ha anunciado la reforma de la Ley Electoral autonómica para dividir Madrid en circunscripciones, como ya ocurre en Baleares, Murcia o Asturias, y listas abiertas para facilitar a los ciudadanos que conozcan a sus representantes y tengan un mayor control sobre ellos. Pasar a un sistema de listas no bloqueadas "marcaría un hito en la democracia española". Para hacer estar reforma ha pedido consenso, lo que permitiría poner en marcha la nueva Ley Electoral en las próximas elecciones.."

Os digo que no sabía que esto iba a anunciarse y me alegro de que la política más valiente de la nación coja el toro por los cuernos y se lance a un cambio electoral de tal magnitud. Espero que no se quede en nada y que los partidos de la oposición apoyen esta medida. Que no por se necesaria deja de ser importante, innovadora y de hondo calado social.

Me remito al post que publiqué el pasado día 11 de Junio.

Espero compartáis conmigo estas reflexiones.

Un saludo.

Jesus Garcia Mingorance

sábado, 11 de junio de 2011

La política debe acercarse al ciudadano.

Hoy hemos vivido las sesiones constitutivas de los ayuntamientos de España, alteradas por las manifestaciones ilegales del movimiento 15-M.

Hace tiempo que desde varias plataformas de ciudadanos se viene reclamando un aumento de la democratización del sistema, mediante la reforma electoral que nos lleve a un sistema representativo con listas abiertas y por circunscripciones.

Este sistema es similar al desarrollado en los EE.UU dado que, ciñéndonos a la Comunidad Autonoma de Madrid, y en particular, a su ayuntamiento capitalino, se dividirían las circunscripciones electorales de la ciudad de Madrid en razon a la división geográfica-administrativa del municipio, introduciendo la variable población como elemento equilibrador en el número de representates que podría aportar cada distrito al pleno local central.

Es decir, lo que se propone es elegir de forma directa a los concejales de distrito, siendo su número definido por la población del mismo.

En este sistema, los madrileños elegiríamos, por una parte, al concejal presidente de la junta de distrito (de entre los distintos candidatos presentados por los partidos o agrupaciones ciudadanas), y por otra parte, elegiríamos, directamente, al alcalde de la ciudad mediante votación directa y eligiendo entre cuantos candidatos deseen presentarse.

Las dificultades que muestra este sistema se circunscriben a la aplicación de un sistema de votación electrónica que evitaría el exceso de papel y burocracia.

Evidentemente, en este tipo de sistema la ley de Hont no tendría aplicación, puesto que se elegirían a los más votados.

Un ejemplo; en el distrito de Latina, por su población, podría corresponderle dos asientos o más en el pleno central del ayuntamiento. Es decir de la lista de personas que hubieran elegido presentarse a concejal del distrito, la más votada sería la que ocupara la presidencia de la junta de distrito, y dependiendo del numero de asientos a elegir para el pleno central, los siguientes más votados irían directamente al pleno central como concejales hasta completar el número asignado a la circunscripción de latina.

Con este tipo de sistemas se evitan y eliminan los problemas de representatividad, se acerca la administración al ciudadano e incluso se podrían limitar el numero de cargos electos a nivel municipal.

Asimismo, el concejal del distrito tendría la política de cercanía como eje de su gestión, y daría cuentas a sus vecinos de forma diaria y no cada cuatro años.

Es más, los partidos políticos, tendrían que desarrollar un esfuerzo adicional puesto que los ciudadanos elegirían los rectores más cercanos y tendrían voto directo para sancionar dicha gestión, lo cual podría afectar directamente al candidato presentado para gobernar la ciudad en su conjunto.

Al asumir este sistema se podría dar la paradoja de que los ciudadanos de Madrid eligieran a Alberto Ruiz Gallardon como Alcalde de la Ciudad pero éste no contara con la mayoría en el pleno central puesto que al no seleccionar bien a los rectores de la vida de los distritos, los ciudadanos podrían depositar su confianza en otras personas que no fueran precisamente del partido del alcalde. Esto obligaría a desarrollar una labor de gestión y política mucho más participativa y dialogada dado que obliga a establecer consensos en cada pleno y por tanto siempre es la mayoria de los ciudadanos la que aprobarían dichas medidas. Los equilibrios y pactos se desarrollarían de forma natural y obtendríamos un gobierno más cercano a la realidad de las necesidades ciudadanas.

Estos sistemas de carácter mayoritario (y en donde se podría estudiar el fenomeno de la segunda vuelta), son mucho más directos y representativos que el proporcional que nos gobierna en la actualidad.

Este tipo de cambios serían de hondo calado puesto que los propios partidos tendrían la necesidad de articular una serie de medidas internas de cara a democratizar sus estructuras y dar paso a los ciudadanos.

El protagonismo en este tipo de sistemas lo tiene la sociedad civil, y es de la propia sociedad de la podrían llegar a salir los candidatos más votados sin que éstos tengan la necesidad de pertencer a un  partido político en concreto.

Si cabe, en la Asamblea de Madrid tendría mayor sentido la aplicación de este sistema, puesto que de los más de 100 diputados que la constituyen, se podrían establecer tantas circunscripciones electorales como diputados a elegir y estos serían candidatos por cada una de las circunscripciones de Madrid Comunidad.
En este sentido estarían representadas todas las zonas geográficas de la misma, y la tarea de los diputados, no solamente sería la de "legislar" sino también la de volcarse con los ciudadanos que les han votado para que les representen en la cámara autonómica.

Al igual que en el caso anterior, el presidente o presidenta de la comunidad, debería elegirse mediante sufragio universal, directo y entre candidatos. Siendo el más votado el presidente de dicha comunidad. (pudiendo estudiarse la posibilidad de acudir a una segunda vuelta si ello fuera necesario).

La cámara de representantes sería legislativa y el gobierno lo formaria el candidato más votado. Pudiendose dar el caso de que en la cámara existiera una predominancia de un color político sobre otro, distinto al del gobierno, obligando al establecimiento de pactos, negociaciones y diálogo de una forma natural y beneficiosa para los ciudadanos.

En este sentido, los diputados elegidos en cada circunscripción electoral, tendrán que dar a cuenta a los vecinos que los eligieron del por qué de determinadas votaciones, o de los proyectos que presenten que puedan beneficiar no solo a su comunidad sino a todos los ciudadanos de Madrid.

La representatividad sería mayor, y por tanto, el concurso ciudadano podría considerarse clave y contundente.

En política no hay verdades totales, ni democracias perfectas.
La que tenemos hoy en día es reformable y quizás sea deseable adquirir un compromiso con los ciudadanos en acercar la administración y el político a sus casas.
El ciudadano está cansado de ver nombres que no conoce y observar las medianías y corruptelas de ciertos políticos apegados a sus sillas.

La sociedad civil demanda un sistema más cercano, más libre, más representativo y más directo. Donde pueda sancionar y premiar la gestión de aquellos que les representan. Donde todos y todas las personas tengan las mismas oportunidades de representar a sus vecinos y donde la información y conocimiento de la gestión política sea una herramienta de trabajo diaria que tengan a su disposición de cara a mejorar su entorno.

Entiendo que la democracia española avanzará hacia este sistema u otro que garantice la cercanía del político al ciudadano.

La Sociedad no puede prescindir de sus políticos. Pero sí puede exigirles que mejoren cada día y que se acerquen y ESCUCHEN.

Jesus Garcia Mingorance

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