viernes, 18 de septiembre de 2015

Conocer mejor a las personas: interiorización y cambio de actitudes (I)

Lo prometido es deuda y aunque hace tiempo que escribí laúltima entrada, hoy me lanzo a compartir con todos algunos pasajes de mi trabajo más “sesudo” realizado bajo los auspicios del Profesor Titular de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid, D. Juan Antonio Huertas Martínez.

Es cierto que muchos pensaréis que es un ladrillo. Intentaré lograr que no sea así. Como dije, la primera medida que voy a tomar es la de compartir con todos vosotros determinados capítulos y pasajes de mi investigación a través de varias entregas o artículos.

Para centrar el tema, diré que el estudio que me llevó más de un año, lo realicé con la idea de aprender algo mejor cómo funcionaba el ser humano. Muy centrado en el cómo, cuándo, dónde y por qué aprendemos y en el cómo, cuándo, y a través de qué cambiamos actitudes (o interiorizamos unas nuevas).

Creo que dicha investigación me orientó definitivamente hacia la vertiente de la gestión de personas. 
Conocerlas mejor fue mi máxima razón para dedicarme a ellas.

¿Qué es lo que investigué en el año 2.000?

Los efectos de los medios de comunicación en la internalización de actitudes violentas.

¿De qué me serví para llevar a cabo el diseño experimental?

·         De varios enfoques teóricos, tomando posición en uno de ellos (ELM de Petty y Cacioppo (1.981, 1986) + las modificaciones introducidas por Huertas (1.999))
·         De la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y de los Colegios; Gamo Diana, Arcangel Rafael y Parque Aluche
·         De los niños que habitaban en dichos colegios (que hoy serán veinteañeros universitarios o trabajadores incasanbles)
·         De la serie “Bola de Dragón” (que en aquella época “lo petaba” entre todos los minis)
·         De la dirección del Profesor D. Juan AntonioHuertas Martínez
·         De la colaboración inestimable del hoy Profesor de la Universidad de Zaragoza, D. Juan Ramón Barrada González, de Da. JuanaArango Botero, Da. Paloma Cayón Nieto y Da. María José Sertage Güiza

¿Qué buscábamos en realidad?

Determinar los factores, y su grado de influencia, que mediaban en el proceso de interiorización y en el cambio de actitudes.

En mi opinión algo que está a la orden del día en nuestro mundo de la gestión de recursos humanos. Sobre todo si nos centramos en hablar del desarrollo de personas y organizaciones.

Por listar los elementos que subyacían a nuestras intenciones destaco los siguientes:
·        Investigar los procesos que median la persuasión con el objetivo de predecir los comportamientos de los sujetos ante determinados estímulos
·        Poner de manifiesto que los mass media son agentes socializadores y transmisores de actitudes
·        Comprobar las características del formato y su influencia en los procesos de interiorización y cambio de actitudes
·        Comprobar la influencia de las actitudes previas y esquemas de comportamientos previos en los procesos interiorización y cambio de actitudes

Como veréis, todas estas cuestiones tienen que ver con la tarea cotidiana a la que se enfrentan los responsables de formación, desarrollo y de recursos humanos de las distintas empresas y organizaciones.

Cuando intentamos cambiar nuestra organización, pretendemos que los sujetos que forman parte de ella cambien con ella, olvidando, en muchas ocasiones, cuáles son los elementos que determinan y a veces impiden que dicho proceso se lleve a cabo con éxito.

Así cuando nos planteamos un programa de formación, un proyecto de sensibilización en prevención de riesgos laborales, o simplemente, una red social corporativa en la que buscamos que los sujetos se sientan más implicados y comprometidos con nuestros proyectos, nos olvidamos, en su diseño, de lo que realmente importa: los factores que determinan, intermedian y propician la interiorización de información y el cambio de actitudes.

De ahí que muchas de las personas que trabajan en estos departamentos no sepan predecir cuál será el resultado de una determinada política, o cómo influirá determinado proyecto en las personas de su organización.

De ahí, también, que muchas organizaciones se quejen de forma amarga expresando su incomprensión por la elevada rotación o el escaso efecto que a medio y largo plazo tienen determinados programas de formación y desarrollo.

¿Cómo se planteó la investigación?

Para empezar, hay que decir que para plantear algo de esa magnitud hay que leer y mucho. Es necesario beber de muchas fuentes, a cual más diversa, con el objetivo de clarificar el aspecto de conocimiento que queremos trabajar.

Cuando en un artículo anterior, “Quien conoce entiende,quien entiende soluciona”, decía que las personas que tienen responsabilidades en la gestión de personas deben tener, al menos, una base de conocimiento acerca de los procesos que son inherentes al ser humano, me refería a esto precisamente.

No basta con ser bueno gestionando, hay que saber qué es lo que se está gestionando.

En mi caso, cuando me lancé a “la arena” con este proyecto de investigación sabía que no sabía nada y aunque suene a presuntuoso, no lo era ni por asomo, puesto que partía de la base de un desconocimiento brutal.

Solamente a lo largo de los años te das cuenta del esfuerzo ímprobo que había que hacer para intentar diseñar una intervención de la magnitud que estoy compartiendo aquí y entender, exactamente, qué era lo que se estaba haciendo.

Me ha costado discernir si todo aquello (y aquel “coito interruptus” que tuve con la universidad) fue en vano o no.

Hoy sé, tal y como decía en el artículo anteriormente mencionado, no fue estéril. Hoy sé que de aquellas lecturas inmensas y tediosas, saqué gran parte del conocimiento me ha hecho llegar a donde estoy. De hecho me arriesgo a decir que soy un ejemplo viviente de cómo las teorías que aquí expondré y los resultados de la investigación son perfectamente congruentes con el devenir diario de cualquier persona.


Siguiente parte del POST: El diseño del experimento. 

lunes, 13 de julio de 2015

¿Éxito o fracaso en el desarrollo de las personas y organizaciones?

Conducta, Cognición y Emoción

Tres elementos de una misma realidad. El comportamiento humano.

Evidentemente, detrás o delante de ellos tenemos múltiples procesos y/o elementos: percepción, atención, memoria, aprendizaje, motivación, y un largo etcétera.

Entender cada uno de ellos por separado es una tarea difícil pero construir un modelo que los integre de forma armónica, predictiva y explicativa, es cuanto menos, muy complicado.

Se ha intentado, a lo largo de la historia de la psicología, llevar a cabo múltiples esquemas o teorías que pudieran explicar al ser humano y su comportamiento: conductistas, cognitivos, cognitivos-conductuales, constructivistas, holísticos, etc.

En mi opinión, la psicología ha avanzado mucho en muchos terrenos. De hecho creo que está aportando múltiples datos y evidencias en ciertas materias clave: memoria, percepción, atención, etc.

Pero de momento no encontramos, o al menos yo no encuentro, un modelo único que explique de forma conjunta el comportamiento del ser humano. De una forma científica y veraz.

En mi trayectoria como profesional he tenido la oportunidad de profundizar en los mecanismos que intervienen en el aprendizaje y sobre todo, en el cambio de actitudes (que para mí, y en mi experiencia lleva aparejado: aprendizaje).

Petty&Cacioppo
Cuando en el año 2.000 me atreví con la tesina de investigación, me centré en los modelos de interiorización de mensajes, procesamiento de la información, de Petty y Cacioppo. He de reconocer que el resultado de dicha investigación, por caótica y poco estructurada, no fueron ni concluyentes, ni tampoco me permitieron aclarar todas mis dudas conceptuales.

Con el paso de los años (y de la experiencia profesional) he tenido la oportunidad de darme cuenta de ciertos “errores” de concepto y planteamiento, así como de los grandes “éxitos” que coronaron aquella experiencia.

Y lo traigo aquí a “colación” puesto que deseo fundamentar gran parte de mis aportaciones actuales con los aprendizajes y conocimientos adquiridos de aquella experiencia.

Solo una pincelada:

En aquel estudio que llevé a cabo se tuvieron en cuenta los siguientes factores; el formato del mensaje, el tipo de argumentación (contenido) y el nivel de interiorización (desde el recuerdo formal hasta el cambio de actitudes).

Muy ambicioso, pero con evidentes signos de aplicación “empresarial”.

¿Por qué digo “aplicación empresarial”?

Porque a la vuelta de estos años de consultoría y desarrollo de recursos humanos te vas dando cuenta de la importancia que adquieren cada uno de esos factores. Y de cómo pueden llegar a ser tan predictivos en el alcance o no de los objetivos que la empresa se marca en sus planteamientos de desarrollo organizacional y profesional de sus colaboradores.

Recuerdo como si fuera ayer cuando organizábamos el experimento (varios) que me llevó a culminar el trabajo de mi vida. (inconcluso por otra parte)

Quién me iba a decir a mí que hoy, quince años después, tuviera especial vigencia lo que en aquellos momentos aprendí (y eficazmente desaprendí).

Cuando en otra entrada de este blog (quien conoce entiende, quien entiende, sabe) hacía especial mención a la parte negativa del desconocimiento de los procesos intrínsecos en el ser humano, hoy me he permitido ver el vaso medio lleno con aquellos profesionales (que como yo) profundizaron en los mecanismos del ser humano.

Recuperando la memoria..

Esos mecanismos me hacen recuperar las hipótesis de mi investigación, en la que pude comprobar empíricamente, entre otras cosas, como el formato de los mensajes es, incuestionablemente, importante a la hora de transitar por una ruta central de procesamiento o por una periférica.

Del cómo el contenido (y su tipo de argumentación) pueden llevar a un grado de interiorización mayor o menor.

O de cómo esa cadena de “valor” puede dar lugar a un cambio o no de actitudes. (casi nada)

Si nos damos cuenta, todos estos conceptos, probados empíricamente, surgen e inspiran (y organizan) los principales ejes del desarrollo en las organizaciones (para su éxito o para su fracaso)

Muchas veces nos olvidamos del formato por lo costoso que puede resultar (mala decisión) o del contenido por lo “típico” que puede ser (un enfoque muy habitual en estos días) o simplemente se olvida que el objetivo final de la formación y el desarrollo en las organizaciones estriba en el cambio. 
Aprender para cambiar. Y cambiar para mejorar.

Y en ese cambio, lo que estamos pidiendo, solicitando desde las empresas no es otra cosa, en mi opinión, que una reorientación de mis aptitudes y de mis actitudes.

Cuando olvidamos que esos son nuestros principales objetivos como organización, olvidamos la necesidad de invertir en ella. De su idoneidad y procedencia. En muchas ocasiones nos hartamos de escuchar lo “inútil que resultar invertir en formación” o la “cantidad de indicadores que necesito” para “convencer” a mi CEO de lo necesario que es el desarrollo de mi personal.

En mi opinión, y ya lo dije en dicha intervención, el problema reside en la falta (o mejor dicho, en la ausencia) de perfiles humanistas en las empresas. Que comprendan y conozcan de forma profunda los procesos y elementos que configuran al ser humano.

De hecho, es sorprendente escuchar, todavía, como los profesionales que nos dedicamos a la gestión de personas perseguimos la “tonta” idea de justificar nuestro propio puesto de trabajo, cuando en realidad, deberíamos justificar cada una de las acciones que llevemos a cabo en la organización mediante un diseño experimental que justifique nuestros resultados y nuestras decisiones.

¡Cuántas  personas, directivos o técnicos de recursos humanos, conocen y aplican las distintas metodologías experimentales en sus organizaciones?¡

La respuesta es: no lo sé.

Pero sí sé que cuando se presentan políticas de recursos humanos en los diversos foros, no veo datos estadísticos, correlaciones, varianzas o constructos. No veo validez ni fiabilidad. No veo coeficientes ni análisis factorial.

Solo veo gráficas descriptivas, que a lo sumo muestran el devenir básico de una situación, en la que a menudo se realizan inferencias sin base científica ni estadística.

En mi opinión, los que trabajamos, o intentamos hacerlo, en la gestión de personas, tenemos la enorme oportunidad de aplicar ese “background” de conocimientos y experiencias mediante técnicas y métodos contrastados a lo largo de los siglos que pueden producir evidencias que pocas personas se atreverían a contradecir. Ningún CEO en su sano juicio contradice los números evidentes.

Demostrar lo que otros piensan que es indemostrable es la tarea a la que debemos enfrentarnos, día a día, los gestores cualificados de personas.

La conducta, la cognición y la emoción, son expresiones de los mecanismos que hacen “humano” al ser “humano”.

Conocerlos y manejarlos se muestra clave en nuestro desarrollo como organización.

Recuperar mi tesina de investigación (que pronto resumiré para una nueva entrada sobre el asunto del desarrollo y la formación) ha sido un ejercicio de autocrítica y autodesarrollo que no tengo palabras para describir.
Juan Antonio Huertas Martínez

El principal valor que he recogido de este “atrevimiento” se resume en: “alumbrar el camino de la inconsciencia, siendo la verdad una entelequia difícil de gobernar, que busca su propio rumbo, sin que el patrón sepa escuchar”.

Creo que he escuchado y hoy he logrado entender de forma cierta de qué modo y manera intervienen los factores que en su día analicé (formato, contenido y actitud) en el desarrollo de las personas y en las claves que deberían abordar las organizaciones.


Debo mencionar a Juan Antonio Huertas Martinez (Facultad de Psicología, UAM), inspirador de aquel trabajo, al cual le debo lo que hoy soy.

lunes, 22 de junio de 2015

The Walking Dead

Lunes, 22 de Junio de 2015. Desde que comenzó el mes de Mayo tenemos el Verano aquí. En la televisión dicen que será igual que todos los años, ni frio ni calor, pero mucho me temo que las noches cálidas tropicales van a estar a la orden del día. Lástima no haber instalado el aire acondicionado para toda la casa.

Después de una temporada sin escribir, me dejo caer para comentar, en la medida de mis posibilidades, los acontecimientos de orden político que han tenido lugar en las última fechas.

Es curioso que al repasar mi propia trayectoria se observar un viraje emocional de activa militancia, con un paso por el ostracismo pasivo para después, retomar, la activa militancia sin norte al que dirigirse.

Y eso en tan solo 3 años. Lo rápido que avanza el mundo y lo lentos que a veces somos los humanos. Vaya paradoja.

En mi agenda de contenidos tenía apuntadas las siguientes cuestiones:
·         Federalismo Centrífugo
·         Democracia interna en los partidos políticos
·         El pasado hace a la persona
·         Acción – Reacción (principio de la física política)
·         Sociedad inteligente, partidos deficientes
·         Compensación y beneficios: justa y equitativa

No sé si por ese orden o en inverso, procuraré explicar el contenido de cada una de ellas. Ahora me centraré, en este post, en el Federalismo Centrífugo.

Empezaré por lo más fácil (SIC): Federalismo Centrífugo.

Nunca imaginé que pudiera decir esto; España será, en un futuro no muy lejano, un ente nacional federal monárquico. (si nadie lo remedia, claro)

Y esto que suena a imposible, es resultado de la física política. A mayor concentración y globalización, mayor disgregación de los entes intermedios. España no deja de ser un “ente” territorial intermedio entre las supraestructuras europeas (y mundiales) y las microestructuras o regiones como lo son las Comunidades Autónomas y los Municipios (elemento más básico y más cercano de lo que es una organización institucional).

Digo que tiene que ver con la física política, puesto que el principio de Acción-Reacción es el que subyace en todo esto.

Además, en el panorama histórico nos encontramos con diversas justificaciones que me hacen pensar en el concepto del Federalismo Centrífugo.

Federalismo centrífugo es aquel que define la formación de una Estado Federal a partir de un Estado Unitario. 

En España, con Franco, partíamos de un estado Unitario. Poco o nada descentralizado. Con la llegada de la libertad y la Constitución de 1978, se pasa de un Estado Unitario a un Estado Regional (que es, según algunos autores, un estado intermedio entre el Federal y el Unitario).

Pues bien, como “medias tintas” no son buenas, era de esperar que finalmente España sucumbiera (por debilidad o por dejadez) ante las presiones centrífugas de los nacionalismos. Hoy, observamos con estupor como los nacionalistas campan a sus anchas y los estatutos de autonomía de aquellas que dicen ser “España” introducen “derechos fundamentales” como elementos del discurso programático de sus respectivas normas constitutivas. (No, no piense el lector que son las de “siempre”.. que va, en este grupo encontramos autonomías que en principio no son sospechosas de querer romper el Estado Español (Modificaciones de Estatutos aprobadas a partir de 2.006))

Por tanto, quien más quien menos hace esfuerzos por reforzar su identidad frente a la identidad del estado y esto surge como reacción a la supraconcentración y por ende, pérdida de identidad del Estado a consecuencia de la globalización (llámese integración europea).

Muchas personas podrían criticar esta reflexión y seguro que con acierto. No soy, quizás, el más indicado para hablar de estas cuestiones pero en mi humilde sentir (y pensar) creo que lo que le pasa a España, ya no tiene solución.

Y aunque piense que en un mundo global las identidades localistas no tienen ningún sentido, sí pienso que es razonable que tras una acción unificadora, venga una acción centrifugadora o desvertebradora. (Es lo que se denomina, equilibrio natural)

Con las condiciones actuales, en el planeta en el que vivimos y con los antecedentes que tenemos, natural como subir es bajar.

En resumen, pienso que lo que sucede en España no es sino una reacción frente a la unificación (y pérdida de identidad) generando un proceso centrífugo en el que el menor de los males sería un estado federal monárquico constitucional.

No sé si arriesgarme a decirlo, pero podríamos estar ante una versión de los estados federales centrífugos (formados a partir de la disgregación o cesión de soberanía a las distintas regiones que finalmente conforman estados unitarios que se asocian con otros pero no desde un punto de vista internacional sino en clave de pactos y tratados de orden nacional que elevan el concepto soberanía y lo dividen por el número de entes territoriales que los configuran) pero con la particularidad de ser una monarquía constitucional.

Y esto, ¿es bueno o malo?

Ni la menor idea. Solo sé que esperar a que todo pase, lo único que traerá es que pase. Pensar que por estar en un ente territorial supranacional (unión europea) este tipo de cambios no se pueden dar, creo que quien lo afirma no conoce suficientemente el equilibrio y la política europea.

En mi opinión, aunque de forma equivocada, en España muchos están planteando salidas a este fenómeno, pero pocos saben articularlas y presentarlas ante la ciudadanía. No sé si por miedo o por desconocimiento no hay ni un solo grupo político que hable alto y claro de su modelo de estado.

De hecho, como he comentado en otros post, el nacimiento de Vox como alternativa en la derecha (ahora empieza su momento) es porque hace honor a ese principio de física política: acción – reacción. Vox encarna la antítesis al proceso de disgregación que es la vuelta al estado unitario. ¿Pero esto es posible en la época contemporánea?

Es difícil de decir, y ahora tendría que enlazar con uno de mis artículos más leídos “Gigantes con pies de barro”, porque este partido podrá hacer valer una posición de reacción frente a la disgregación si en su forma de hacer política (y de comunicarla) se mueve como el ciudadano de hoy: en redes y contando con la ciudadanía.

Si adquieren una estructura de partido político con vocación de estabilidad, en la que se estrechen los lazos con el ciudadano, mediante políticas de comunicación en redes, donde explicitar sus pensamientos, puede que realmente lleguen a representar una reacción frente a la acción centrífuga de los nacionalismos periféricos.

Ahora bien, ¿esto por sí mismo será capaz de parar el federalismo centrífugo?. Yo no lo sé. Dependerá, básicamente, del propio Vox y sobre todo de la claridad con la que se maneje el Partido Popular (que actualmente, parece, encarna la idea de unidad sin cambiar el marco en el que nos movemos).

En el país de los ciegos…

Hay que tener en cuenta que los partidos políticos, tal y como explicaba en “Gigantes con pies de barro”, no acaban de entender lo que les está pasando. Piensan que la antigua política les bastará para predominar, pero se olvidan que lo que está ocurriendo no es solo un fenómeno de izquierdas o de derechas, es un fenómeno social, motivado por el cambio tecnológico, inspirado en un profundo descontento y en la extensión de conceptos digitales como: la inmediatez y el prosumidor.

Si no se tiene en cuenta al ciudadano, si no se le sitúa en el centro, participando y siendo partícipe de las decisiones, puede que el “centrifugado” del estado actual de las cosas sea todavía más rápido de lo que algunos pronosticaron.

Hoy, hay mucho miedo a lo que pueda pasar, pero lo gracioso del asunto es que las redes y la sociedad conectada harán que esos estados de ánimo pasen y volvamos a percibir una necesidad imperiosa de conectar y prosumir (ver definición de prosumidor).

Todavía hoy, hay políticos que me preguntan: ¿qué es un Prosumidor?.

Por eso, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Y vaya con todo el respeto y admiración para los ciegos y los tuertos.

Conclusiones

En fin, el estado de las cosas al que nos enfrentamos en próximas fechas puede dar con la configuración acelerada de un estado federal centrifugado. Pero eso, a día de hoy (en mi opinión) sería la salida menos mala, porque en función del poder y legitimidad del gobierno de España (el que salga de las elecciones de noviembre) podemos encontrarnos frente a la ruptura total del Estado, tal y 
como lo conocemos, con las consecuencias, por otro lado imprevisibles, que podrían derivarse.

No veo un escenario fácil. Tampoco previsible. Solo veo dos cosas claras:
·         Energía latente en la sociedad en base a; conectividad, inmediatez y prosumidor.
·         Energía centrífuga explícita en el estado de las autonomías que nos empuja hacia un federalismo como mal menor.


Veremos. 

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