lunes, 23 de febrero de 2015

Quien conoce, entiende. Quien entiende, soluciona.

23 de Febrero de 2015, día nublado, cierta sensación de frío, y aniversario del golpe de estado.

Hoy no tenía pensado escribir nada en particular. De hecho, venía pensando que hacía tiempo que no compartía experiencias o ideas acerca de determinadas áreas de trabajo de la función de recursos humanos.

Es complicado hacerlo cada vez que uno quiere o se planifica. No es que no haya materia, la hay y mucha, el problema reside en las ganas, la motivación y la voluntad para hacerlo.

Tras leer un artículo de José Antonio Marina, en el que recupera el vocablo: “voluntad”, debo reconocer que me ha espoleado a escribir y compartir un pensamiento que me viene rondando la cabeza desde hace tiempo.

Creo que ya lo he mencionado en alguna ocasión,  (aunque soy de la opinión que repetir y repetir no es sano) pero sí que es cierto que después de muchos años dedicado a la gestión de personas te das cuenta de cuántos conceptos y constructos utilizamos sin saber realmente el para qué, por qué y cómo (entre otros interrogantes).

Cuando hablamos del desarrollo de las personas y en un departamento de recursos humanos lo separamos de formación es, en mi opinión, algo incomprensible. Si queremos dividir en áreas de trabajo nuestra función, deberíamos tener en cuenta aquellas que no son parte de un proceso completo, sino que son el proceso en sí.

Bueno, con esto, quiero decir que muchas veces nos olvidamos de lo verdaderamente importante, porque en realidad no entendemos lo que es importante.

Y esto viene, en mi opinión, intrínsecamente determinado por lo que en sí mismo no conocemos o no sabemos.

La ignorancia es el factor de indeterminación que produce más determinación.

¿Quiere decir esto que mi función, la de recursos humanos, está plagada de ignorantes determinados?

La respuesta, aunque suene raro, no la tengo. Pienso que en todas las profesiones y en todas las áreas de conocimiento, se tiende a generalizar, crear atajos, automatismos, y poco o muy poco a pensar o entender el por qué, para qué y cómo de las cosas (entre otros interrogantes importantes).

Es muy fácil encontrar personas hablando del “talento” sin saber definirlo. Otras, conversar sobre formación sin conocer cuáles son los procesos de aprendizaje. E incluso, personas, que sin la debida capacitación, se ejerciten como “perfectos” adiestradores de colectivos ávidos de conocimientos.

En mi opinión, en el mundo del aquí, ahora y ya, tendemos a automatizar todo nuestro trabajo, sin entender muy bien el para qué o el por qué hago las cosas de determinada manera. Me recuerda mucho a las teorías clásicas de las organizaciones, a la desindividuación producida por el trabajo en cadena.

Esto que parece un chiste, a mí me resulta muy peligroso en un departamento de recursos humanos.

¿Cuántas personas reconocen que de su paso por la “Academia” no se acuerdan de nada? ¿ o cuántos de los que hoy llevan políticas de desarrollo de personas no reúnen los conocimientos básicos necesarios sobre el ser humano?.

En mi opinión son muchas las personas que no conocen a fondo al ser humano: sus mecanismos de funcionamiento, el por qué de su naturaleza, la psicología social más elemental, las teorías del aprendizaje, el análisis de conducta, etc..

Tampoco creo que sean legión los que entienden el para qué de las herramientas que se utilizan para ejercer la profesión (competencias, test psicométricos, role-play, gamificación, etc), de dónde vienen, cómo surgieron, qué objetivo tenían, con qué finalidad se industrializaron, quiénes las crearon, qué constructo teórico las sustentan, para qué colectivos son adecuadas, qué podemos esperar de ellas…

En resumen..

Yo no soy un erudito, y tampoco lo pretendo. De hecho me considero una persona más de todas aquellas que salieron en el año 2.000 de la Facultad de Psicología.

Solo quiero que cuando se hable de gestionar personas, sepamos qué es una persona. Qué aspectos la caracterizan. Qué procesos de conocimiento, percepción, atención, memoria, subyacen al entendimiento. Qué son las emociones. Qué es la voluntad. Qué es la motivación. Qué es el ser social. Cómo aprende. Por qué aprende. De qué modo.

Son tantos interrogantes que creo poder afirmar que no cualquier persona puede y debe liderar un proyecto de recursos humanos. Olvidar todos esos ques, es olvidar aquello por y para lo que estamos trabajando: las personas.

Difícilmente seremos capaces de aumentar el compromiso de nuestros trabajadores si en nuestra organización no tenemos a nadie que sepa las respuestas a todas esas preguntas.

Más difícil todavía será transmitir y desarrollar conocimientos  en la organización si nos limitamos a no entender cómo y por qué se aprende.

Sinceramente, creo que de ahí viene el “fracaso” de los departamentos de recursos humanos que algunos “cacarean” a los cuatro vientos.

Si confiáramos más en los profesionales que demuestran saber qué es un ser humano, quizás estaríamos invirtiendo la mejor cantidad de dinero y tiempo que jamás hayamos podido imaginar.

Alguien que conoce, suele entender, y quien entiende, suele ser capaz de mejorar las cosas, para sí y para su entorno. Si alguna pata de esta ecuación, falla, falla toda la ecuación.

Por tanto, crear departamentos, direcciones o responsabilidades que tengan que ver con la gestión y el desarrollo de las personas, deben ir acompañadas del liderazgo adecuado, pasando por un perfil claramente humanista, donde el conocimiento del ser humano (desde su aspecto más intrínseco hasta su aparente superficialidad) sea profundo, real y aplicado.


En mi opinión un máster no cubre esta necesidad. Solo una trayectoria profesional y educativa centrada en las personas y el conocimiento profundo del ser humano pueden garantizar el desarrollo de políticas de recursos humanos verdaderamente sustentadas en el conocimiento y en la respuesta a los interrogantes que cada día nos encontramos en foros, seminarios, etc.

viernes, 30 de enero de 2015

Nos guste o no, esto es lo que hay

30 de Enero de 2015. Día nublado, ventoso y amenazando lluvia. Llevamos un mes de Enero lleno de sobresaltos meteorológicos y previsiones incumplidas. Dijeron que íbamos a tener nieve y no nevó.

En nuestro día a día las cosas siguen más o menos igual. En la calle no veo grandes cambios ni grandes motivaciones. Parece como si la histórica recuperación no estuviera tocando nuestras ventanas. ¿Tendremos una marca que ahuyente tal suerte?.

En España, que es donde vivo, resuenan con fuerza las opiniones fundadas de los tertulianos, periodistas y expertos acerca de lo que vamos a vivir y sentir en este año profundamente electoral.

No hay telediario que se precie, sea del signo que sea, pongas la tele en el canal que la pongas, que no hable de lo mismo día tras día. Además con muy poca imaginación.

Eso sí, cada uno desde su particular atalaya de intereses particulares y partidistas. A veces da miedo observar cómo se dan noticias (mejor dicho, editoriales) realmente tendenciosas y en las que se demuestra el poco respeto a la inteligencia del ciudadano medio español. Es cierto, muchos no tienen estudios superiores pero si de una cosa saben las personas es sobre sus propias cosas.

Tengo la fea costumbre de intentar realizar balances, de hecho cada año, por estas fechas, escribo un artículo súper completo sobre las previsiones y tendencias que creo merece la pena resaltar de cara al año que comienza (mejor dicho, que acaba de comenzar).

En esta ocasión, esa tarea la dejo para más adelante. No sé si es que me estoy convirtiendo en un ser más simple o es que cada vez me cuesta más entender lo que ocurre a mi alrededor. Me inclino a pensar que con el paso de los años soy más viejo y menos ágil de pensamiento.

Hoy solo pretendo esbozar unas pocas ideas nada presuntuosas, llenas de incertidumbre y pasión. 

Ideas:

1.      Los gigantes con pies de barro comienzan a tambalearse seriamente.
2.      Las alternativas toman cada vez más protagonismo y el sistema comienza a reaccionar.
3.      La situación económica en sus grandes magnitudes comienza a mejorar.
    o   Pero esta mejora no aporta, de momento, datos     suficientes como para despejar todas las incógnitas que se han venido planteando en los últimos años (deuda, paro estructural,etc).
4.      Aparecen nuevas variables que alteran el escenario económico: una bajada inesperada del precio del crudo, la aprobación del QE europeo (que engorda aún más la burbuja de deuda), un riesgo claro a partir de 2016 de hiper-inflación, etc.
5.      Nos enfrentamos a un año 2015 sin reformas ni control del gasto. Es año electoral.
    o   Como hemos visto la única que no se ha desapalancado en esta crisis ha sido la administración pública. (principal error de las políticas del gobierno)
6.      Es probable que los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas se vean ingobernables a consecuencia de la atomización y reparto del poder.
    o   En muchas ciudades y comunidades se acabará gobernando en minoría en espera de las elecciones generales. (primer test: Andalucía)
7.      El desafío soberanista tiene una cita electoral en Septiembre, dejando sin aliento al resto de España.
    o   En función del resultado de las autonómicas y municipales podríamos encontrarnos la extraña paradoja de que “Podemos” se convierta en la única esperanza de los no soberanistas. Toda una “broma” para los partidos tradicionalmente españolistas.
8.      Y finalmente llegan las Generales. Toda una incógnita derivada y en función de todos y cada uno de los resultados cosechados en la gymkana electoral más grande y perturbadora de nuestra historia.
    o   Es increíble que este país se dé a sí mismo la capacidad de perder un año entero celebrando comicios electorales.

Conclusión:

Con todo esto, lo único que se me ocurre pensar es en la inestabilidad, interinidad y temporalidad con la que vamos a enfrentar, este, nuestro gran año de la recuperación. No sé de qué modo alguien puede predecir que puede acontecer sin tener grandes dotes de vidente o pitoniso.

En mi opinión, no sería capaz de lanzar ninguna previsión puesto que todo está supeditado a fenómenos externos que van a ir determinando, al estilo de lo que sucede en los libros de “elige tu aventura”, por qué camino más probable vamos a transitar.

Consuelo: que gracias a la UE las grandes magnitudes económicas no parece que puedan variar mucho a consecuencia de los movimientos políticos en España. A corto plazo, claro.

Miedo: a un país ingobernable, a un rumbo sin política o a una política sin rumbo, a la burbuja de deuda, a lo que pueda acontecer en el año 2016 (y a todos los vencimientos a los que nos veremos expuestos desde ese momento) y sobre todo, a que los partidos políticos no sepan interpretar lo que la sociedad les está pidiendo.

Desde mi pequeña Atalaya de Internet, les pediría, tanto al PSOE como al PP que hagan un esfuerzo por entender lo que la sociedad les pide. Yo creo que ningún ciudadano en su sano juicio puede pensar o piensa que estos partidos deban desaparecer, pero sí que creen que son organizaciones con estructuras del pasado en una sociedad donde el futuro es presente.

Reflexión: la transparencia, la democracia interna, la movilidad de los cargos, la limitación de mandatos, la compatibilidad de profesiones, las circunscripciones electorales, la financiación de su actividad, la democracia directa, nuevas tecnologías, etc, son posiciones políticas, sociales e ideológicas del presente más inmediato.

Si los partidos no transitan por sí mismos hacia su renovación interna: de estructuras, cuadros y formas de participación, posiblemente sea la sociedad la que los aparte y acabe eligiendo nuevas formas de hacer política. Nos gusten o no.

jueves, 15 de enero de 2015

La paradoja temporal en las Redes Sociales

La paradoja:

Desde hace tiempo vengo poniendo de manifiesto en mi práctica diaria el descenso de actividad en las redes sociales y en particular, en los perfiles de Linkedin y Twitter.

No sé si a todos os ha pasado o simplemente es una percepción mía derivada del uso diario.

Desde hace años (unos 7) utilizo este tipo de herramientas para gestionar mis contactos profesionales (principalmente) puesto que ese fue el objetivo que me planteé cuando comencé en esto de las redes.

Si soy muy sincero, es complicado establecer cuál es la estrategia correcta en la utilización de las redes, puesto que, en mi opinión, no hay un planteamiento perfecto sino muchas y variopintas posibilidades que nos pueden permitir alcanzar los mismos objetivos por distintas rutas. La diferencia estriba en si somos capaces de hacerlo bien (o mal).

La diferencia entre hacerlo bien o mal, reside, en mi opinión, en tener la suficiente constancia, paciencia, prudencia y perseverancia como para alcanzar las metas que nos propongamos.

En esto de las redes se produce una paradoja temporal muy interesante: el contacto es instantáneo pero el resultado es diferido.

Una cuestión poco estudiada y que tiene, en mi opinión, un factor principal: el cómo se configuran y establecen las relaciones entre personas.

El símil:

Al final, internet y todas sus herramientas, no dejan de ser creaciones del ser humano el cual tiende a plasmar su propia estructura biológica en todos los inventos que genera. Basta con pensar en la red de redes y su representación gráfica para darnos cuenta que estamos intentando simular o reproducir la estructura neuronal y por ende la estructura de las conexiones sinápticas.

De ahí me viene el pensamiento o reflexión en el que encuentro la explicación a la paradoja temporal que he planteado anteriormente. El hecho de que las redes e internet nos permitan estar conectados en tiempo real, en realidad lo que nos está permitiendo es acceder a más percepciones en menos tiempo, pero el procesamiento de esas percepciones sigue la misma ruta que todas aquellas que recibimos a través de nuestro mundo “no virtual”.

La percepción en el mundo virtual:

Cuando hablamos de percepciones, me refiero a la cantidad de información que estamos recibiendo y que gracias a las herramientas virtuales se ha multiplicado por N.

La ruta de procesamiento de nuestro cerebro se activa tanto para el mundo virtual como el para el mundo analógico. La única diferencia reside en cuánta de esa información somos capaces de procesar e interiorizar por unidad de tiempo y cuánta de esa información interiorizada genera esquemas de pensamiento y cambios de actitudes.

En mi opinión, los procesos de gestión de la información que se llevan a cabo en nuestro cerebro ahora son más ágiles y completos que hace unas décadas, puesto que estamos gestionando una cantidad mayor de datos.

Pero esa situación me hace pensar que para mejorar y aumentar dicho procesamiento, nuestro cerebro tenderá a utilizar, más si cabe, los esquemas que previamente tenemos definidos y que nos permiten (mediante patrones), interiorizar y gestionar información en un segundo plano de consciencia, archivarla y, en su caso, olvidarla.

La hipótesis:

Tendemos por tanto a la inmediatez, a la gestión de la información mediante patrones o esquemas que nos “resumen” la tarea de sintetizar e interiorizar, y por último, generamos simplificaciones y estructuras mentales mucho más potentes y estables.

Con esta pequeña hipótesis, podríamos explicar por qué los resultados que nos planteamos en las redes sociales a través de nuestra gestión diaria no son inmediatos (a diferencia de lo que ocurre en la propia red).

¿Por qué digo esto? porque al contemplar tal cantidad de oportunidades de contacto y de recepción de información ponemos en marcha los esquemas de procesamiento de la información para intentar simplificar la ardua tarea que como usuarios tenemos por delante.

Explicación a la paradoja temporal de las redes sociales:

En mi opinión tendemos a aplicar los mismos esquemas que nos permiten establecer relaciones con otras personas tanto en el mundo off line como en el on line y esto hace que se ralenticen las posibilidades de establecer más contactos, más rápido y con mejores resultados.

Y es por este motivo por el que de la instantaneidad de la red de redes pasamos a la obtención del resultado diferido que a muchos usuarios desespera y que genera no pocos abandonos y no pocas frustraciones en la gestión de los espacios virtuales de relación de cada individuo.

Es un fenómeno claro en la gestión de expectativas. No se entiende muy bien el por qué de esa dificultad y ralentización si estamos ante la inmediatez y accesibilidad universal.

Esto que suena a marciano, en mi idioma puede aportarnos una primera respuesta al por qué las redes sociales son tan difíciles de gestionar, a la vez tan potentes, y a la vez tan paradójicas.

También explica el por qué muchas redes acaban desapareciendo o simplemente mueren por inactividad. Y en este sentido creo empezar a observar un cambio de tendencia en el uso y nivel de actividad que se están registrando tanto en Linkedin como en Twitter.

Un futuro de incertidumbre en el desarrollo del “networking”:

Aunque los datos oficiales nos digan que no paran de crecer, si nos fijamos en los datos que obtenemos de las interacciones entre usuarios nos daremos cuenta que aunque las plataformas crecen en “individuos registrados” decrecen en el número de interacciones.

Este fenómeno que a mi modo de ver actualmente pasa desapercibido, podría estar consolidando el principio del declive del modelo de red social que está más extendido y es más común en nuestros días.

Si me preguntasen cuál sería el modelo del futuro, apostaría por un modelo mucho más visual. De hecho, pienso que las redes sociales seguirán planteando la paradoja temporal en las relaciones personales y profesionales puesto que la forma en la que procesamos a día de hoy (y en el futuro a corto plazo) no nos permite generar un modelo de relación distinto en un universo y en otro.

Recomendaciones del presente:

Sentido común.

Para obtener un gran resultado debemos invertir un gran esfuerzo.

Si queremos encontrar trabajo a través de Linkedin, debemos pensar que estamos ante una situación real (no virtual) en la que tenemos la potencialidad de la accesibilidad y el universo de la inmediatez, pero debemos plantear una estrategia de acercamiento similar a la que llevaríamos a cabo en el mundo real con el fin de establecer pocos contactos, valiosos y de calidad que nos permitan alcanzar la meta que nos hemos propuesto.

Es muy difícil que alguien en el primer contacto quiera vivir contigo, en ese mismo momento, una experiencia inolvidable e íntimamente personal.

En el mundo de las redes pasa lo mismo. 
No creas que por alcanzar a más personas tendrás más éxito.


El corto plazo no funciona en las redes. 
Piensa en cómo te relacionarías en el mundo off line y llévalo a cabo en el mundo on line.

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