viernes, 30 de enero de 2015

Nos guste o no, esto es lo que hay

30 de Enero de 2015. Día nublado, ventoso y amenazando lluvia. Llevamos un mes de Enero lleno de sobresaltos meteorológicos y previsiones incumplidas. Dijeron que íbamos a tener nieve y no nevó.

En nuestro día a día las cosas siguen más o menos igual. En la calle no veo grandes cambios ni grandes motivaciones. Parece como si la histórica recuperación no estuviera tocando nuestras ventanas. ¿Tendremos una marca que ahuyente tal suerte?.

En España, que es donde vivo, resuenan con fuerza las opiniones fundadas de los tertulianos, periodistas y expertos acerca de lo que vamos a vivir y sentir en este año profundamente electoral.

No hay telediario que se precie, sea del signo que sea, pongas la tele en el canal que la pongas, que no hable de lo mismo día tras día. Además con muy poca imaginación.

Eso sí, cada uno desde su particular atalaya de intereses particulares y partidistas. A veces da miedo observar cómo se dan noticias (mejor dicho, editoriales) realmente tendenciosas y en las que se demuestra el poco respeto a la inteligencia del ciudadano medio español. Es cierto, muchos no tienen estudios superiores pero si de una cosa saben las personas es sobre sus propias cosas.

Tengo la fea costumbre de intentar realizar balances, de hecho cada año, por estas fechas, escribo un artículo súper completo sobre las previsiones y tendencias que creo merece la pena resaltar de cara al año que comienza (mejor dicho, que acaba de comenzar).

En esta ocasión, esa tarea la dejo para más adelante. No sé si es que me estoy convirtiendo en un ser más simple o es que cada vez me cuesta más entender lo que ocurre a mi alrededor. Me inclino a pensar que con el paso de los años soy más viejo y menos ágil de pensamiento.

Hoy solo pretendo esbozar unas pocas ideas nada presuntuosas, llenas de incertidumbre y pasión. 

Ideas:

1.      Los gigantes con pies de barro comienzan a tambalearse seriamente.
2.      Las alternativas toman cada vez más protagonismo y el sistema comienza a reaccionar.
3.      La situación económica en sus grandes magnitudes comienza a mejorar.
    o   Pero esta mejora no aporta, de momento, datos     suficientes como para despejar todas las incógnitas que se han venido planteando en los últimos años (deuda, paro estructural,etc).
4.      Aparecen nuevas variables que alteran el escenario económico: una bajada inesperada del precio del crudo, la aprobación del QE europeo (que engorda aún más la burbuja de deuda), un riesgo claro a partir de 2016 de hiper-inflación, etc.
5.      Nos enfrentamos a un año 2015 sin reformas ni control del gasto. Es año electoral.
    o   Como hemos visto la única que no se ha desapalancado en esta crisis ha sido la administración pública. (principal error de las políticas del gobierno)
6.      Es probable que los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas se vean ingobernables a consecuencia de la atomización y reparto del poder.
    o   En muchas ciudades y comunidades se acabará gobernando en minoría en espera de las elecciones generales. (primer test: Andalucía)
7.      El desafío soberanista tiene una cita electoral en Septiembre, dejando sin aliento al resto de España.
    o   En función del resultado de las autonómicas y municipales podríamos encontrarnos la extraña paradoja de que “Podemos” se convierta en la única esperanza de los no soberanistas. Toda una “broma” para los partidos tradicionalmente españolistas.
8.      Y finalmente llegan las Generales. Toda una incógnita derivada y en función de todos y cada uno de los resultados cosechados en la gymkana electoral más grande y perturbadora de nuestra historia.
    o   Es increíble que este país se dé a sí mismo la capacidad de perder un año entero celebrando comicios electorales.

Conclusión:

Con todo esto, lo único que se me ocurre pensar es en la inestabilidad, interinidad y temporalidad con la que vamos a enfrentar, este, nuestro gran año de la recuperación. No sé de qué modo alguien puede predecir que puede acontecer sin tener grandes dotes de vidente o pitoniso.

En mi opinión, no sería capaz de lanzar ninguna previsión puesto que todo está supeditado a fenómenos externos que van a ir determinando, al estilo de lo que sucede en los libros de “elige tu aventura”, por qué camino más probable vamos a transitar.

Consuelo: que gracias a la UE las grandes magnitudes económicas no parece que puedan variar mucho a consecuencia de los movimientos políticos en España. A corto plazo, claro.

Miedo: a un país ingobernable, a un rumbo sin política o a una política sin rumbo, a la burbuja de deuda, a lo que pueda acontecer en el año 2016 (y a todos los vencimientos a los que nos veremos expuestos desde ese momento) y sobre todo, a que los partidos políticos no sepan interpretar lo que la sociedad les está pidiendo.

Desde mi pequeña Atalaya de Internet, les pediría, tanto al PSOE como al PP que hagan un esfuerzo por entender lo que la sociedad les pide. Yo creo que ningún ciudadano en su sano juicio puede pensar o piensa que estos partidos deban desaparecer, pero sí que creen que son organizaciones con estructuras del pasado en una sociedad donde el futuro es presente.

Reflexión: la transparencia, la democracia interna, la movilidad de los cargos, la limitación de mandatos, la compatibilidad de profesiones, las circunscripciones electorales, la financiación de su actividad, la democracia directa, nuevas tecnologías, etc, son posiciones políticas, sociales e ideológicas del presente más inmediato.

Si los partidos no transitan por sí mismos hacia su renovación interna: de estructuras, cuadros y formas de participación, posiblemente sea la sociedad la que los aparte y acabe eligiendo nuevas formas de hacer política. Nos gusten o no.

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