miércoles, 10 de septiembre de 2014

Transformando la energía en talento


Transformar la energía en talento, ese es el propósito del Congreso de Recursos Humanos auspiciado y organizado por AEDIPE en Madrid los próximos 23 y 24 de Octubre en los cines Kinépolis.

Un objetivo netamente utópico si tenemos en cuenta que el talento es ese “constructo” que nos trae por la calle de la amargura a quienes nos dedicamos a gestionar personas y organizaciones. 

Pero a mi modo de ver ese “atrevimiento” muestra el nuevo rumbo de una asociación que pretende ser el referente pasado, presente y futuro de la función de recursos humanos.

Talento

Deteniéndome en lo que para mí es el talento, diré que como característica transversal la podemos encontrar en cualquier ser humano. Nadie nace sin talento.

En mi opinión talento es la capacidad potencial de hacer algo muy bien. Sea lo que sea. Todos nacemos con talento pero no todos somos capaces de desarrollarlo.

Transformar esa energía que nos mueve, en Talento, es lo que hace que las organizaciones y las personas destaquen por encima de las demás. Tengan suficientes ventajas competitivas y triunfen en un mundo cada vez más global y conectado.

Pero para llegar a esa cima del talento, debemos responder a muchas preguntas: ¿cómo lo consigo? ¿qué retos son los que debo enfrentar? ¿de qué manera puedo sacar lo de mejor de mí y de mi organización? ¿con qué entorno me voy a encontrar? ¿qué hacen los demás para lograr aquello que yo veo tan lejano o difícil de conseguir?

El Congreso

El Congreso que aquí analizo, salvando algunas presencias o ausencias poco explicables, intenta dar respuesta a algunas de esas preguntas a través de las ponencias y mesas planteadas en el programa.

Para conocer el entorno del mañana, aquellos retos a los que tendré que enfrentarme tenemos la conferencia de Mike Walsh. Un personaje realmente excepcional y que podría alumbrar una exposición netamente esclarecedora. Su presencia engrandece este evento.

Por otro lado, cabe resaltar la mesa “El Nuevo Liderazgo” en la que participan Pilar Jericó, Rosa García (Presidenta de Siemens), Paloma Beamonte (Consejera Delegada de Xerox) y Rosalía Portela asesora de la recién fusionada ONO-Vodafone. Si analizamos, por encima, la composición de la mesa, nos daremos cuenta que las habilidades y el estilo de liderazgo femenino van a ser determinantes en el futuro.

No cabe duda que el entorno de igualdad y globalización harán que en un futuro próximo el gobierno de las organizaciones no solamente esté en manos de hombres, sino que las mujeres tomarán el protagonismo y habrá que conocer de primera mano cómo se desenvuelven y que “estilo” impregnan en su quehacer diario.

Otra de las mesas que me parece puede ser interesante a priori (quizás no por los perfiles) es la que se dedicará a “Las nuevas profesiones en recursos humanos”.

Es, en mi opinión, muy importante contrastar con la opinión de otros expertos el camino evolutivo de nuestra función. Hay que recordar que el mundo global y digital está cambiando el modo en el que nos relacionamos, hacemos negocios, compramos, etc, y esto, a su vez, cambia de por sí a las propias organizaciones (tanto de forma interna como externa), lo que nos deja a unos profesionales de recursos humanos 1.0 en un entorno casi 3.0.

Cambio de cultura, nuevo paradigma tecnológico y de relaciones, hace que surjan nuevas ocupaciones y nuevos retos a los que enfrentar la función. Cierta expectativa me produce la intervención de Sarah Harmon, Directora de Linkedin Iberia por su especial contacto con las redes y las necesidades 3.0.

En esta misma línea “digital” quiero destacar la mesa titulada “Comportamiento digital” en la cual estimo que se presentarán datos acerca de los hábitos y necesidades de los usuarios y ciudadanos de la era digital (en completa conexión con la mesa que he comentado anteriormente).

También tengo curiosidad por saber si en la mesa “Work place innovation” se tratarán temas, no solo actuales, sino de futuro, como por ejemplo la incorporación de nuevos compañeros robotizados en mi puesto de trabajo o el impacto de las nuevas tecnologías en los entornos laborales tendentes a la racionalización del tiempo y el espacio.

Quisiera saber cómo serán las oficinas y/o entornos laborales del futuro. Qué aspectos son los que marcarán nuestro entorno laboral de aquí a unas décadas. Tengo especial interés en escuchar a Miguel Ángel García, Director de Quanto Arquitectura.

En esta línea organizativa, me gustaría saber que “Nuevas organizaciones” son las que se están planteando en el futuro. Qué diseño tienen. Qué tipo de objetivos. Cuál será su cultura predominante. Cómo se relacionarán sus componentes entre sí. Interrogantes que espero resolver con la intervención de Santiago Garcia (Jakobsland Partners) y Javier Martín director de RRHH de Google.

Por último se presentan aspectos o herramientas típicas en la gestión de las personas y organizaciones como son la parte legal,  fuertemente representada en la mesa por Juan Chozas (Bankia), Íñigo Sagardoy (Sagardoy Abogados) y Jesús Mercader (Universidad Carlos III), y otras como las retribuciones y el engagement a través de una ponencia de Rui Luz, otra de comunicación, impartida por Marcos de Quinto, y una tercera apuesta por lo que llaman “Energía Innovadora” que creo estará orientada al intraemprendimiento organizativo.

Echo de menos más tecnología (un enfoque o mesas donde se dispongan los principales avances en la ciencia del comportamiento humano y la tecnología aplicada), algo de humanismo filosófico (hacia dónde va el ser humano y su pensamiento en estos tiempos de globalización, cambio y tecnología) y un aspecto poco explotado y menos propiciado que es “dame un espejo para verte”: cómo nos ven y cómo nos desearían ver a la función de recursos humanos.

En resumen

Por lo demás, creo que, como dije al principio, es un Congreso muy ambicioso, utópico por el planteamiento, atrevido por su organización y arriesgado por la expectativa que puede levantar.

Antes de terminar me gustaría hacer mención a dos actividades que me parecen interesantes para todos los que asistan:
  •           las sesiones de Speed Networking (aunque aquí hubiera sido muy interesante generar un espacio interactivo donde poder interactuar los congresistas, previamente y durante la celebración del congreso)
  •           los premios al talento joven de AEDIPE (el cual me parece una iniciativa muy interesante y a potenciar)
  •       la presentación del Observatorio del Empleo que me inclino a sugerir como una actividad obligatoria para la asociación y su  influencia en las políticas de empleo y laborales del gobierno de nuestra nación.

Espero que esta disección os acerque algo más este Congreso que tiene altas expectativas y que espero no nos defraude.

Asistiré, si el tiempo y el trabajo me lo permiten, y espero ver caras conocidas y no tan conocidas por allí.

Me gustaría poner en off-line a todas las personas con las que interactuó diariamente a través de las redes sociales y comunidades en las que colaboro.






jueves, 21 de agosto de 2014

En primera persona: venturas y desventuras de un padre y su recién nacida


Antes de iniciar mis vacaciones tuve la oportunidad de charlar con un futuro padre de lo que suponía dicho acontecimiento. 

Repasamos multitud de situaciones y él me confesó que lo que menos entendía en todo este proceso de la paternidad (maternidad) era como el resto de sus congéneres se daban media vuelta a la hora de comentarlo y en pocos casos lo poco que contaban o recordaban era casi idílico o muy genérico.

Es curioso reflexionar sobre esta situación. Es sorprendente la falta o ausencia de información acerca del proceso más básico y fundamental al que se enfrenta el ser humano en contadas ocasiones a lo largo de su vida; la cría (educación).

Podemos encontrar multitud de libros de autoayuda y manuales recomendados, pero en todos ellos, excepto en el Best-Seller ¿Qué esperar cuando se está esperando?, las generalidades, obviedades y situaciones poco realistas son el “pan nuestro de cada día”.

Si os digo la  verdad, repasando mi propio Blog me doy cuenta de que todas las entradas que he escrito acerca de la paternidad (y mi experiencia sobre ella) han obviado (no sé si de manera consciente o inconsciente) las vivencias concretas en ese proceso de cría y educación en el que me hallo inmerso.

He comentado en algunos post situaciones genéricas, posturas polémicas, emociones interiores y mejoras que he adquirido en mi carácter.  Pero debo reconocer que no he plasmado ni una sola vez lo que pasa cuando uno tiene un hijo o una hija.

Y ahora que me pongo a pensar sobre ello descubro que aquello que me había propuesto hacer, no lo he hecho.

Lo que me propuse hacer..

Para entender este nuevo post basta con leer el anterior párrafo y para entenderme a mí basta con que cuente que me comprometí a realizar un registro pormenorizado de lo que pasaba cuando eras padre y no lo he hecho.

Tenía la sana curiosidad de documentar los primeros momentos, las primeras sensaciones, los primeros retos y dificultades, pero sin embargo, por alguna extraña razón o motivación nunca encontré ese momento para registrarlo y archivarlo.

De hecho, es increíble pensar que mi etapa más prolífica en cuanto a entradas y post ha sido, precisamente, el año que lleva de vida mi hija Paula. Pero ni una sola palabra concreta sobre lo que me estaba sucediendo.

Motivos..

No son pocos los motivos que asaltan mi cabeza una vez que reflexiono sobre este asunto. Mi deformación como psicólogo me hace mezclar rutas de procesamiento de la información, con instintos y mecanismos automatizados de olvido.

Pero sin embargo, reposando todas estas ideas y “soluciones” me doy cuenta, de nuevo, que no soy capaz de llegar a una explicación, al menos tentativa, de la situación y del hecho que comparto.

Si tuviera que apostar por alguna de las posiciones teóricas o postulados pseudocientíficos os diré que creo que la crianza destapa en nosotros todo el instinto alojado en nuestro cerebro reptiliano (el más antiguo y otras veces comentado en mis post).

Es decir, creo que eso que llamamos ancestros grabaron con mucha energía los deberes y responsabilidades y supieron transmitir hacia donde y de qué manera debía dirigirse nuestro comportamiento con respecto al proceso de cría.

De hecho, podría afirmar que nuestra percepción de las cosas (y de lo que nos rodea) cambia sustancialmente entre el estado pre-cría y el post-cría.

Bien, por tanto, me inclino a pensar que nuestra predisposición biológica y la huella de nuestros ancestros, grabada “a fuego” en nuestro cerebro reptiliano (el más antiguo), impulsan los procesos mentales orientándolos de tal manera que modifican la percepción, la cognición, la conducta y las emociones. 

Cambian nuestras actitudes y nuestra forma de ver la vida.

Y con esto que quiero decir?

Básicamente, el ser humano cuando está inmerso en los primeros momentos del nacimiento de sus hijos, toma conciencia de forma inconsciente y se “disparan” los mecanismos y procesos cognitivos que desembocan en el cambio de actitudes evidenciado por una modificación en el sistema perceptivo y de almacenamiento así como una alteración en las conductas y pensamientos del individuo.

El olvido, por tanto, se convierte en una herramienta más a la hora de llevar a cabo el proceso de cría. De ahí que los hitos que suceden en cada proceso son interiorizados y a la vez “sepultados” con la finalidad de “enterrar” aquellas malas experiencias o simplemente banalizarlas.

En resumen, nuestro reptiliano pasa a uno de los primeros planos de nuestra conciencia, influyendo de forma decisiva en todas nuestras “decisiones” (perceptivas, cognitivas, conductuales, emocionales, etc).

Pasamos de un estado previo poco o nada intuitivo, a un estado final fundamentalmente intuitivo, de ahí que la sociedad en su conjunto afirme aquello de “es que se establece una especie de conexión” o aporte creencias tales como “no sé por qué, pero sé lo que tengo que hacer, me sale de dentro” o “guíate por tu instinto” o “la conexión madre – hijo” etcétera.

Bien pasemos a lo importante..

Aunque me he liado explicando lo que a mi modo de ver pasa cuando eres padre, no quiero dejar de realizar un esfuerzo claro y contundente en la dirección de plasmar aquí lo que sucede cuando te enfrentas a la paternidad/maternidad.

Desde luego hablo siempre desde mi propia experiencia personal y no se puede (no quiero) extrapolar estos comentarios al resto de los seres humanos y mucho menos a la experiencia vivencial de las propias mujeres.

Por hacer una resumen y acortar la longitud de esta entrada, voy a listar (o al menos intentarlo), todos aquellos sucesos e hitos que me han ido pasando en relación con el proceso de cría de mi hija Paula (que hoy tiene 1 año).

·         Nacimiento:
Situación estresante. Miedo. Sudor. Nube. Estado de ansiedad. Alivio. Calor interior. Estas son algunas de las sensaciones que tuve en aquellos momentos. Cuando me pusieron a mi hija en mi pecho tenía, básicamente, miedo y alegría. No hubo fuegos artificiales, ella no disfrutó mucho de la experiencia, y el objetivo para el que lo hicieron (activación de los instintos de “búsqueda” del pezón por parte de la niña) se cumplió.

Creo que en ese momento tomé conciencia de la existencia del nuevo ser.

·         Los primeros 3 días:
Ansiedad. Desconocimiento. Miedo. Exceso de activación. Sensación de fragilidad. Nube. El mundo desaparece a tu alrededor. Observas constantemente al bebé. Buscas explicaciones. Si estás ingresado, te sientes arropado y crees que nada malo puede pasar. Dudas de casi todo lo que pasa y cuando llegan las visitas no las haces ni caso porque tu mente y tu cuerpo están orientados al 100% para cubrir las necesidades reales (y las que te inventas) del bebé.

·         La vuelta a casa:
Situación de alivio momentáneo en esa vorágine de estrés en la que estás metido. Situación de apertura de puerta y entrada en tu mundo. Preocupación constante sobre si “le gustará al bebé su habitación”, “si se sentirá cómodo en su cuna”, “si la luz, si el ruido, si el frío, si el calor, etc”. En ese momento, unas horas después de entrar, comienzas a retomar la sensación de desconcierto, ansiedad, miedo, desconocimiento. De repente te enfrentas a la idea de que estás SOLO frente al nuevo ser y te das cuenta de que él o ella no se comunica. No sabes, para nada, lo que quiere o necesita. Estás más perdido que un “burro en un garaje”. Empiezas a sentir que nadie te ayuda, que nadie te explicó, etcétera.

·         Las dos primeras semanas del bebé:
Para mi fueron las más difíciles de mi vida. No, no tuvo ningún cólico, ninguna enfermedad ni suceso relevante, pero creo que son los momentos más complejos y complicados.

La principales preocupaciones:
o   comida (si come o no come, si come lo suficiente, si engorda, si no engorda, si eructa si no eructa, si le gusta la leche o no le gusta, si mama en cualquier sitio o no, si se bebe el “bibe” en diez minutos o en una hora, si está suficientemente caliente o frío, si se agarra al pecho o no (tema aparte es la lactancia materna), si le gusta la tetitina o no, si sale mucha cantidad o poca cantidad del biberón, etcétera).
o   descanso (si duerme, cuantas horas, en qué momento, con silencio, sin silencio, a oscuras, con la puerta abierta, cerrada, con la ventana abierta, cerrada, si se despierta, la duración de las siestas, etcétera).
o   llanto (nadie sabe identificar un llanto, es mentira que cuando tu hijo nace sepas desde el primer momento qué es lo que le pasa. En mi caso, hoy en día podría identificar los tonos del llano y saber qué es lo que quiere, pero los primeros 3 meses no tienes ni idea de lo que le pasa, y quien te diga que lo sabe, miente. Simplemente te dedicas a probar cosas hasta que se calma. Y no te preocupes, todos, incluso yo (que soy un hombre tranquilo) hemos deseado alguna vez cosas innombrables por culpa del llanto de tu bebé).
o   temperatura (frío o calor?. Cómo le visto?. Esto que parece una tontería se convierte en un debate infernal durante los primeros meses de vida del bebé. Todo el mundo interviene para no decir nada y simplemente quieres saber qué demonios hay que hacer. Finalmente optas por ponerle lo que te pondrías tú).
o   salir o no salir (esto es algo que me saca de quicio. Un bebé no es un ser inválido. Es una persona dependiente pero lo es igual en tu casa que en la calle. Por tanto, no salir con el bebé no tiene una justificación lógica. Aún sabiendo esto, el miedo y la inseguridad son factores que aparecen y aparecerán siempre que te enfrentes a una situación así).

En resumen…

Hay muchas más cosas que comentar, pero en resumen diré que la inseguridad, el miedo y la ansiedad han sido emociones presentes en este primer año de vida de mi hija Paula.

Es cierto que se pasan momento indescriptibles y que la vida de tu bebé es sensacional. Pero no es cierto que todo sea color de rosa o que las cosas te salgan por sí solas. Surgen muchos problemas e inquietudes. 

Hay inseguridades relacionadas, fundamentalmente, con la comida y el bienestar del recién nacido.
No sabes cómo resolverlas, nadie sabe y el problema es que todo el mundo se basa en tópicos para aconsejar. También te sientes frágil, todo te molesta y piensas que estás solo o sola. Como he dicho, esto de criar un niño no es un camino de rosas. Es una carretera comarcal llena de baches, con espectaculares paisajes y momentos inolvidables, pero, como digo es un camino de obstáculos en el que contamos con poca asistencia en carretera y por supuesto no llevamos GPS.

Por tanto, estad abiertos a cualquier suceso, no penséis que sois raros si os sentís así, simplemente es lo que le sucede a todo el mundo, por mucho que olvidemos, por mucho que no lo reconozcamos, por mucho que nos vendamos (y nuestra sociedad lo haga) que esto es un camino de idilios constantes.


Y que conste, que tal y como he venido escribiendo, para mí esta experiencia ha sido (y será) la que más me ha enseñado y me ha hecho crecer de todas las que he tenido en mi vida. Creo que la Conexión que se establece entre tú hijo/a y tú mismo es algo espectacular y difícil de explicar.

miércoles, 23 de julio de 2014

¿Dónde vas España mía, dónde vas triste de ti?

¿Dónde vas España mía, dónde vas triste de ti?

Leyendo la historia del siglo XIX y XX de España, te das cuenta, si analizas los procesos constitucionales (revolucionarios, contra-revolucionarios, y los pronunciamientos) que hoy en día estamos viviendo la decadencia, de nuevo, de nuestro sistema político.

Los paralelismos, salvando las distancias temporales, son escandalosamente preocupantes.

Para aterrizar más esta idea valga la pena centrarnos en la Constitución más longeva (hasta la fecha) y la posterior caída del sistema.
Me refiero a la Constitución de 1876. Nacida del proceso de Restauración después del fracaso de la Primera República.

Es curioso leer algunos pasajes del libro, Constitucionalismo Histórico Español, y ponerte a pensar en lo que está ocurriendo, hoy en día, en nuestro país.
Voy a ir hilvanando un discurso plagado de citas y valoraciones personales.

La Constitución de 1876: un paralelismo en su origen y nacimiento con la de 1978
La Constitución de 1876, “era un sistema que funcionaba de arriba abajo, en el que en realidad, nada, ni siquiera la Monarquía, estaba sólidamente cimentado en el pueblo”.

Un análisis realizado por Torres del Moral en el que concluye que la Constitución de 1876 (una de las más longevas) volvía a cometer los mismos errores de los anteriores intentos: gobernar para el pueblo pero sin el pueblo. Pensar más en el mantenimiento de los privilegios y defensa de los propios intereses que en el devenir de la nación.
Esta afirmación nos trae a colación la situación política actual, donde el pueblo “siente” que se gobierna sin contar con él. Donde la corrupción y los intereses partidarios priman sobre el interés general y las verdaderas necesidades.

Para situarnos en el contexto histórico debemos recordar que Cánovas (que fue el líder de la Restauración) se propuso estabilizar el sistema de gobierno mediante la construcción de una Monarquía y unas Cortes, en las que la alternancia política (a la inglesa) aportaran la máxima estabilidad.
Para ello impulsó la redacción de una Constitución flexible, abierta y que pudiera acoger los dos programas políticos de esas dos fuerzas alternantes. El problema vino porque dicha constitución, en palabras de A. Torres del Moral, era “una obra de arte política (de equilibrios) que no se sustentaba ni en ideología, ni el pueblo, ni en nada”, por lo que y dado los precedentes anteriores, “la Constitución de 1876 significaba la organización de la desnacionalización del Estado”.

Esto me recuerda lo que ocurrió en la redacción de la Constitución de 1978, en la que casi todas las fuerzas políticas haciendo un enorme esfuerzo, renunciaron a sus posicionamientos por un pacto de entendimiento con el único objetivo de salir de la Dictadura y andar hacia un proceso democrático.
El pueblo, refrendó aquella Constitución “pactista” en la que se intentó dar “contento” a todas las partes y equilibrar los poderes, apostando por un sistema bipartidista con fuerte peso de los nacionalismos.

A diferencia de 1876, el pueblo refrendó, pero la sensación que queda hoy en día es la de que no le quedaba otro remedio, puesto que era “ese nuevo régimen, democrático” o la vuelta a la inestabilidad y al “antiguo Régimen” autocrático.
El sistema bipartidista: otro ejemplo claro de agotamiento

Pero me voy a detener en el sistema de Partidos que conocemos hoy en día y que tiene su antecedente, a mi modo de ver, más similar en la Constitución de 1876.
Según las palabras de A. Torres del Moral, en la Constitución de 1876 el sistema de partidos, de alternancia en el poder, “solo podía funcionar con el control y manipulación del sufragio, lo que corría a cargo del cacique. Hizo renacer el feudalismo bastardo de una estructura decadente.”

Además, aporta en su obra, que dicha alternancia se consideró, finalmente, como la construcción de dos caras de la misma moneda. Es decir, un único partido construido en dos vertientes.
Esta situación hizo que con el paso de los años, tanto el partido de Cánovas como el de Sagasta (alter ego de la época), ya no se diferenciaran en casi nada (en cuanto al programa político) sino que solamente los electores de aquella época percibieran distinciones en el talante (no sé por qué pero eso me recuerda algo).

En resumen, ya con la Constitución de 1876 se consiguió que el bipartidismo, la alternancia, produjera un efecto que hoy en día estamos viviendo, la difícil identificación de las cosas que separan a ambas opciones políticas capaces de gobernar.
Hoy en día a los ciudadanos nos resulta muy complicado diferenciar a unos y a otros, y de hecho, la principal crítica que se les hace es por su similitud.

Efectos de la Constitución y el sistema bipartidista (entre otros)
Para situarnos en el momento actual y realizar una breve recopilación de los principales vectores a través de los cuales se mueve el sistema (por ende, la Constitución de 1978) y sus detractores, son:

·         Distanciamiento de la clase política y el pueblo. (Gobierno para el pueblo pero sin el pueblo)

·         Indiferencia desmesurada hacia los dos grandes partidos (PP y PSOE) (Fenómeno abstencionista)

·         Surgimiento de nuevas opciones y cuestionamiento del propio sistema (la propia Constitución de 1978) (PAH, 15M, Podemos)
Volviendo al paralelismo de 1876, como indica A. Torres del Moral en su libro, Constitucionalismo Histórico Español, “las demandas sociales y regionalistas superaban con mucho la capacidad de respuesta del sistema, la demanda de modernización social y política crecía incesantemente, mientras el régimen (político) quedaba cada vez más rígido y disfuncional”.

Basta con no añadir nada a estos comentarios para hacer actual el anterior párrafo. Pero sí que debemos resaltar una diferencia, que a mi modo de ver es significativa y que el autor marca con la siguiente exposición, “lo curioso, según apunta J. Linz, es que no surgiera una fuerza política que, vertebrando el descontento social, capitalizara los errores del sistema”.
Aduce como justificación o posibles explicaciones a este suceso lo siguiente:

·         “El establecimiento del sufragio universal masculino significó su agrarización y este electorado no estaba muy sensibilizado”

·         “Los movimientos regionalistas tampoco encontraron su identidad, escindidos entre izquierdas y derechas”

·         “La corrupción electoral no habría permitido que un nuevo partido se hiciera con suficientes escaños como para remover la política oficial”

·         “Los republicanos históricos no tenían fuerza”

·         “El regeneracionismo era más bien un movimiento de intelectuales ideológicamente heterogéneos que no pasó en realidad de una postura de denuncia”

·         “De manera que, como conclusión, el electorado no fue el de apoyo a alternativas sino el de la abstención”
Pero en nuestro momento actual, sí que han surgido, una vez que hemos tocado “fondo” ciertas alternativas que en sí mismas abogan por un cambio en la organización y orientación del sistema.

Estas alternativas se fundamentan en una re-lectura constitucional con muy diversos objetivos. Unos recogen los aspectos meramente formales o de organización del estado, otros se centran en la afirmación de la soberanía nacional y otras cuestiones identitarias, y por último, y la que más fuerza ha cobrado tiene su origen en los problemas sociales de los ciudadanos.
Asimismo, han tomado enorme fuerza los nacionalismos secesionistas y éstos, a su vez, tensan al sistema de partidos con retos y amenazas de ruptura del consenso institucional.

En mi opinión el paralelismo entre la evolución de la constitución de 1876 y la de 1978  es escandaloso.
Varias conclusiones

En ambas se produce un agotamiento del sistema de alternancia, parten de un constitución “pactista” en la que todos renunciaron, este equilibrio se ha ido desarmando conforme ha ido pasando el tiempo, las crisis y las demandas sociales han ido aumentando y la ceguera de las estructuras políticas han supuesto, en ambos, la desafección de la población.
En un caso, mostrada con indiferencia (mediante la abstención) y en el otro caso, mediante el surgimiento de opciones que en su fundamento desean la abolición del “pactismo” de 1978 para construir un nuevo entorno de convivencia.

En mi opinión, además y de forma coyuntural, el nacionalismo ha tomado la delantera en la capitalización de ese descontento, sumando apoyos y en esta ocasión, a diferencia de lo ocurrido en el final del XIX y principios del XX, se presenta más cohesionado que nunca. (ERC (izquierda radical) y CIU (conservadores) gobiernan conjuntamente en pos de un único objetivo: la independencia)
Por tanto, y dado que el sistema que actualmente conocemos está abocado a un cambio (y no solo a un cambio de caras o “rostros”) las principales fuerzas políticas harían bien en pensar más allá de sus intereses y de los intereses de sus propias oligarquías (con un sistema en el que la permanencia en el oficio es casi hereditaria, el fenómeno caciquil no es propiedad en exclusiva de la Restauración).

Es necesario un nuevo proceso en el que o bien a través de la reforma de la Constitución de 1978 o bien a través de una asamblea constituyente, retomemos la tarea comenzada por los legisladores que instauraron la democracia de nuestros días.
Sin estridencias, pero aprendiendo del pasado. Buscando mayor participación y democratización, profundizando en los derechos fundamentales de los ciudadanos, vertebrando una nación como una nación, donde todos los ciudadanos estemos cómodos y seguros.

No hay que tener miedo, pienso que España debe construirse desde la historia pero sin anclajes. Debemos sentir el país como nuestro, heterogéneo y diverso pero único y democrático.
La soberanía reside en el pueblo, y es él quien debe decidir qué hacer con su organización.

Debemos considerar qué quieren los ciudadanos (dado que hoy en día todos tenemos un mínimo de educación) y hacia dónde desean ir. Por mucho que nos aferremos a un texto Constitucional, la historia nos ha demostrado que agarrarnos a él solo nos puede traer dolor y desastre.
Yo no me veo peleando por un trozo de tierra. Hoy en día, donde el mundo es universal y global, donde reclamamos movilidad de capitales y de personas no entendería una guerra o un enfrentamiento. El ejemplo de Ucrania lo tenemos muy cerca, no me gustaría vivirlo.

Por eso pido diálogo, entendimiento, discusión y participación. No cometamos los mismos errores del pasado, no tengamos miedo a cambiar, porque el cambio viene lleno de oportunidades y hoy la sociedad necesita: ilusión.

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