viernes, 26 de febrero de 2016

¿Un área de I+D+i en el Departamento de Recursos Humanos?

Madrid, 26 de Febrero. Viernes. Un día frío, gris, típico de un invierno que no hemos tenido. A esta hora está cayendo agua nieve en la capital, aunque las predicciones no lo anunciaban. De todos modos, sería una sorpresa que finalmente tuviéramos nieve en la capital después de un invierno como este (más bien hemos tenido primavera).

En la línea de mi penúltima entrada en el Blog, escribo este nuevo post para hablar de cómo contrastar o probar que lo que hacemos impacta, de forma irrefutable, en la organización.

Y recogiendo lo que dije en dicha entrada, aparte de establecer un diseño experimental, propiamente dicho, es necesario probar que lo que hacemos impacta, con datos y que estos no sean meramente descriptivos. Deben ser datos que nos aporten certeza matemática y estadística.

Sin esta certeza es muy probable que el director/a de recursos humanos, el/la responsable de desarrollo o el consultor/a de recursos humanos no puedan afirmar, sin ser unos osados/as, que los proyectos que están implementando en la organización sean favorables o impacten de esta u otra manera en los resultados operativos de la empresa.

No olvidemos que lo que le interesa al empresario es mejorar sus resultados y para ello solicita datos y certezas entorno a los proyectos, líneas de negocio y/o medidas que se están implementado en la empresa y en las que se están invirtiendo recursos (tanto económicos como humanos y de otra índole).

Contrastación

“Dos estrategias son las que se han propuesto para llegar a la contrastación: la confirmación y la falsación.

La confirmación consiste en la búsqueda de datos que apoyen nuestra hipótesis operativa. La falsación, por el contrario, consiste en la búsqueda de datos que la refuten.

Hubo un tiempo en el que los científicos pensaron que la confirmación era una estrategia adecuada a sus propósitos, pero actualmente se piensa que es mejor la estrategia de la falsación.”

Imaginemos que pensamos que todos los conductos de ALSA llevan el uniforme azul y que tenemos a dos técnicos de recursos humanos en nuestra departamento que desean probar o refutar esta hipótesis.

En base a la estrategia de confirmación, el primer técnico comenzará a buscar en los talleres de esta compañía a los conductores de ALSA para comprobar que visten de azul. Finalmente encuentra a 100 conductores y todos ellos van vestidos de azul.

Por el contrario, el segundo técnico, usa la técnica de la falsación y se afana en encontrar conductores de ALSA que no vistan de azul. Finalmente, encuentra un conductor que viste de rojo.
¿Cuál de los dos técnicos consiguió su objetivo? ¿Cuál de los dos hizo más productivo su trabajo?

En ambos casos hay que contestar que el segundo. La constatación de la existencia de 100 conductores de ALSA vestidos de azul no garantiza que los 3.000 conductores que tiene en nómina vistan todos de azul, sin embargo la mera existencia de un conductor que viste de rojo basta para falsar la hipótesis de que todos los conductores de ALSA visten de azul.

Aterrizaje

Esta lógica es la que deberíamos utilizar en las empresas, y en concreto, en los departamentos de recursos humanos, con la idea probar la eficacia de nuestras intervenciones en la organización.

De hecho me parece muy importante que en dichos departamentos se establezca la “pata” de I+D+i para comprobar y probar la eficacia estadística de las distintas intervenciones que queramos desarrollar en la organización.

Por tanto, en mi opinión, no basta con diseñar de forma magnífica una intervención en la organización (p.e. implementar un proyecto de mentorización para los altos potenciales con el fin de mejorar su compromiso y su aportación a los resultados de la organización) sino que debemos probar que dicha hipótesis de trabajo se cumple de forma matemática y estadística.

Para ello es necesario probar nuestra hipótesis desde un punto de vista de falsación, con la idea de certificar que dicha intervención producirá, si se extiende, los efectos deseados en la organización.

Muchas veces me contestan que dicho planteamiento es poco menos que insostenible, por los gastos que ocasiona y la inseguridad del resultado.

En mi opinión, igual que se somete a validación cada una de las innovaciones de los departamentos de i+d o se somete a control y test a los nuevos productos, se debería someter a validación cualquier intervención en el desarrollo de las personas (y organizaciones) con el fin de probar o refutar su efectividad y procedencia.

¿Cuánto dinero nos ahorraríamos si pudiéramos fijar los factores clave que debe reunir un conductor excelso en ALSA? ¿Cuánto dinero ganaría la empresa solo con el aumento del compromiso de todos sus trabajadores? ¿Qué posicionamiento podría lograr la organización si pudiéramos establecer medidas que potencien, de forma real, el espíritu innovador?

Tantas y tantas cuestiones que dependen de las personas que nos resistimos a probar y que simplemente aplicamos con la idea de obtener los mismos resultados que obtuvo la empresa “X” o que leí en el artículo “Y”.

Contrastar, validar o refutar, es una tarea que hoy en día no se encuentra en el ADN de recursos humanos.

¿Por qué no comenzar a implantarla con la creación de un área de I+D+i en el departamento que gestiona y mejor conoce a las personas?

 Fuente: León, O. G. y Montero, I. (1997). Diseño de investigaciones: Introducción a la lógica de la investigación en Psicología y Educación (2ª ed.). Madrid: McGraw-Hill.

martes, 16 de febrero de 2016

Un buen momento para escribir

Martes, día 16 de Febrero de 2016. Frío de invierno en la capital, aunque si somos sinceros, invierno, lo que es invierno, no hemos tenido.

Hace mucho tiempo que no dispongo de diez minutos para escribir. Es un fastidio, porque siempre que entro en internet (para hacer las cosas más variadas) me acuerdo de que me gustaría compartir cada día una experiencia y por unas cosas o por otras siempre acabo declinando y no me entrego a mi afición.

A veces, pienso en todo lo que me gustaría contar y ahora no sé ni por donde empezar. Y sinceramente, hoy lo estoy haciendo más como una piedra o elemento del camino que como el camino en sí. Es decir, escribo este post, no tanto porque tenga claro qué comunicar sino por el hecho mismo de hacerlo. Necesito hacerlo.

En estos meses, desde que no escribo, he estado metido en múltiples proyectos: formación presencial, elearning, consultoría de desarrollo comercial, consultoría de estrategia empresarial, consultoría de recursos humanos enfocada a hacia la evaluación del desempeño, el análisis de puestos y las cargas de trabajo. También me he centrado en dos proyectos de mentorización. Otro de gestión del cambio y por último, nuestro proyecto interno, de Imaginno, de crecimiento estructural.

Además, he intentado aprobar las asignaturas en las que me matricule este primer cuatrimestre en Derecho: Penal, Administrativo y Civil. A cada cual, en este tercer curso mix con el segundo, más completa y larga.

Finalmente, lo aderezamos con la situación política nacional e internacional. La incertidumbre económica y social. Y las expectativas consecuentes.

Llevo, en resumen, tres meses de infarto en los que no he podido continuar con mi proyecto más preciado: este blog.

Lección: planificación y más planificación.
Aprendizaje: no se puede hacer todo, y a la vez.
Enmienda: a la totalidad.

Consejo: mirar siempre hacia delante, es importante, pero el retrovisor, sirve para algo no vaya que quieras cambiar de carril y te lleves a alguien por delante.

Quiero pedir disculpas a las personas que entren y lean mi Blog.
Espero que de aquí en adelante, pueda seguir escribiendo, como mínimo, una vez al mes.

P.D. Se me olvidaba contestar a algunos correos que me han llegado solicitando mi opinión sobre la situación política en España: sinceramente, no tengo respuestas. Si tengo alguna certeza: habrá pacto.

P.D.2 ¿en cuanto a la situación económica en Europa (España)? me da la extraña impresión de que vamos a vivir después de verano (sino es antes) una deceleración importante en el crecimiento. Ojo con los dientes de sierra que cierto economista predijo hace no menos de 7 años con respecto a la recuperación que nos esperaba. No descartemos un final de año negativo y un comienzo de 2017 difícil.

P.D.3. en cuanto a la Psicología y las Organizaciones.. sigo pensando lo mismo; sin datos y certezas obtenidas con el método experimental poco o nada influenciará el área de recursos humanos en la estrategia global de una compañía.


martes, 3 de noviembre de 2015

Claves para el reconocimiento de la aportación de la función de recursos humanos en el éxito de una organización: Parte 1 Probar lo que decimos

Madrid, lluvioso, frío y otoñal. Diría que casi invernal. Es martes, día 3 de Noviembre de 2015.

Hoy sigue hacia delante el desafío independentista de Cataluña, estamos a 2 meses escasos de celebrar unas elecciones generales, y Rafa Benítez sigue siendo entrenador del Real Madrid.

Después de todo, hoy es un buen día. Nos hemos trasladado a nuestras nuevas instalaciones (paradojas de la vida, enfrente del Tribunal Constitucional) y parece que la empresa va tomando cuerpo. Soy algo precavido a la hora de echar las campanas al vuelo en este tipo de asuntos, pero quizás sea el momento de empezar a ilusionarse. Imaginno Consultores debería empezar a soñar con ser mucho más grande y con alcanzar proyectos que hasta ahora eran inalcanzables. El problema que veo, básicamente, se centra en el modelo de negocio y la falta o ausencia de financiación.

Pero hoy no he venido a hablar de mi libro, o de mis problemas físicos (que los he tenido semanas atrás (por fin puedo decir que muevo las manos con tranquilidad..)) sino que hoy, antes de continuar con la serie de post’s dedicados al cambio de actitudes a través de la interiorización de argumentos y esquemas cognitivos aplicado al desarrollo de las personas (y de las organizaciones) quiere poner a vuestra disposición los básicos de la experimentación en las organizaciones. El cómo se hace y con qué se hace.


Introducción a la investigación en las organizaciones

Para poder establecer marcos de intervención en las organizaciones que nos arrojen resultados concluyentes, debemos aplicar el método de la Ciencia. Debemos, en el fondo, alcanzar la replicabilidad de nuestras intervenciones en cualquier organización (obteniendo los mismos resultados).

Llegar a esto, a esta replicabilidad, debe producirse siguiendo el método científico, y éste, a su vez, se divide en varias estrategias de las cuales podemos escoger la que mejor encaje en nuestro proyecto: método inductivo, método deductivo y método hipotético-deductivo.

No me voy a parar a definirlos, simplemente os dejo el link a su contenido.

La Psicología, las intervenciones o proyectos que tienen que ver con personas, se decanta por el método hipotético-deductivo, dado que se considera que es una mezcla del inductivo y del deductivo que aporta más seguridad a los datos y conclusiones extraídas en la intervención.

Lo bueno del método es que en las organizaciones sabemos cuál es el problema (en nuestro modelo de intervención lo denominaremos “problema de investigación”) y presumimos cuál será el resultado (planteamiento de la hipótesis de investigación).

Por ejemplo, cuando se dice que tengo una alta rotación, estoy detectando el problema a investigar. Y cuando intervenimos para intentar paliarlo desarrollamos una hipótesis de intervención como por ejemplo; si introduzco el test de selección CCV® para las fuerzas comerciales, es probable que reduzca mi rotación dado que las nuevas incorporaciones reunirán, de forma más exacta, el perfil requerido para la posición.

En el planteamiento anterior tendríamos:

·         Problema: rotación
·         Hipótesis: aplicar el CCV® reducirá la rotación

Nota: en las organizaciones, y en los departamentos de recursos humanos en particular, nos quedamos en el planteamiento del problema-solución, pero no aportamos ni diseñamos un entorno de intervención-investigación en el que podamos concluir, con los datos en la mano que dicha “solución”, (en nuestro caso aplicar el CCV® a los procesos de selección) es la causante de forma directa de la mejora de los datos obtenidos tras su aplicación.

En estos casos, que son casi todos, los datos que se ofrecen son meras conjeturas que llevan a cualquier persona de la organización a cuestionar su veracidad y validez. De hecho son difícilmente replicables puesto que no se han obtenido a través de un diseño de investigación serio y estructurado.

Por esa razón, en mi opinión, y no por otra, se cuestiona de forma constante, entre otros motivos, la verdadera aportación de los departamentos de recursos humanos al devenir organizativo.


Lo más difícil, en mi opinión, es acertar con el planteamiento de las hipótesis. Operativizarlas (concretarlas) y después contrastarlas con los datos que se obtienen en la investigación-intervención en la organización es tarea clave para poder presentar datos concluyentes e irrefutables.


En los próximos artículos, desgranaré las diversas herramientas con las que contamos para diseñar este tipo de intervenciones-investigaciones y posteriormente compartiré con todos un caso práctico con una cliente del sector inmobiliario.

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